El sol en Colombia pega distinto: por qué aquí el bloqueador no es opcional

El sol en Colombia pega distinto: por qué aquí el bloqueador no es opcional

Crecí oyendo que el bloqueador era cosa de ir a la playa. En la ciudad, para qué. Resultó que teníamos el dato al revés.

Los números

El IDEAM, que es la entidad que mide el clima en Colombia, publica todos los días el pronóstico del índice ultravioleta. En la escala internacional, de 1 a 2 es bajo, de 6 a 7 alto, de 8 a 10 muy alto, y de 11 en adelante ya se considera extremo.

Las regiones Andina, Pacífica y Caribe registran valores que superan 14. Bogotá se mueve entre 9 y 10 buena parte del año.

O sea que un día cualquiera en Medellín o en Cali tiene más radiación que un día de verano en Madrid.

Por qué tanto

Dos cosas se juntan aquí, y las dos juegan en contra.

La primera es la latitud. Estamos sobre el ecuador, así que el sol cae casi perpendicular durante todo el año. La radiación atraviesa menos atmósfera antes de llegar a tu cara.

La segunda es la altura. Entre más alto estés, menos aire hay filtrando los rayos. Bogotá está a 2.600 metros. Pasto, Manizales y Tunja también andan por ahí arriba.

Y hay un detalle que a mí me tomó tiempo entender: en Colombia no existe la pausa del invierno. En Europa o Estados Unidos la radiación baja fuerte varios meses al año, y la gente puede aflojar. Aquí enero y julio se parecen bastante. No hay temporada de descanso para la piel.

Dos creencias que cuestan caro

La primera: está nublado, entonces no hay sol. Las nubes bloquean la luz visible, que es la que tú notas, pero dejan pasar buena parte de la radiación ultravioleta. Por eso uno se quema en días grises sin entender qué pasó.

La segunda: estoy adentro, entonces estoy a salvo. Depende de la ventana. El vidrio común detiene los rayos UVB, los que queman, pero deja pasar los UVA, que son los del envejecimiento y las manchas. Si trabajas todo el día al lado de una ventana grande, tu piel no está tan protegida como crees.

Qué hacer, en concreto

Usa SPF 30 como mínimo. En Colombia yo iría por 50, que no cuesta mucho más.

La cantidad importa tanto como el producto. La guía que usan los dermatólogos es la del largo de dos dedos: dos líneas de producto sobre los dedos índice y corazón alcanzan para cara y cuello. Casi todos nos ponemos menos de la mitad de eso, y ahí el SPF 50 termina comportándose como un 15.

Reaplica cada dos o tres horas si estás al aire libre. Si estás en oficina todo el día, con la aplicación de la mañana y una al medio día vas bien.

El IDEAM ubica el pico entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Si puedes mover la caminata o el almuerzo en terraza fuera de esa franja, ya ganaste algo.

Lo incómodo de reaplicar

Aquí no voy a fingir que es fácil. Volver a echarse bloqueador encima del maquillaje a media tarde es molesto y deja la cara pegajosa. Las opciones en barra o en polvo con SPF existen justo por eso, y aunque no protegen igual que una crema bien aplicada, sirven más que no reaplicar nada.

Si de todo esto te quedas con una sola cosa: el bloqueador no es el paso opcional de la rutina. Es el único con evidencia sólida de que previene manchas, arrugas y cáncer de piel. Todo lo demás que te pongas trabaja mejor si este paso está hecho.

En la tienda tenemos kits que ya traen el protector incluido dentro de la rutina, como el Kit Facial Anti-imperfecciones con SPF 50+. Y si quieres ver el índice UV de tu ciudad hoy, el IDEAM lo publica gratis en su página.

Fuentes: IDEAM, pronóstico del índice ultravioleta e informes de variación espacio temporal de la radiación ultravioleta en Colombia.

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